Lumbra

El verano y el trabajo nocturno

Para mi, el verano no es un buen ayudante para establecer rutinas y sacar adelante proyectos. He empezado a venir al taller por la noche, cuando todos duermen.

Ya os contaré si esa fórmula me sirve para algo.

Por lo general llevo los ojos de ver, hasta en verano, a veces, en ocasiones, puedo ir a exposiciones, mirar libros de arte, maravillarme con el trabajo ajeno, pero estas hojas que encontré en el suelo hace un par de días me parecen lo más bonito que veo en muchos días. La manera de la que están ordenadas, la textura y color de cada una de ellas… muchas cosas.

Estoy deseando ponerme a dibujarlas y luego modelarlas y tallarlas en porcelana.

Colorearé la pasta, una buena cantidad, debería de hacer pruebas de color pero no suelo tener paciencia, cuando algo me interesa mucho me da miedo demorarme en ponerme con ello porque tengo la impresión de que es algo fugaz, que he de atrapar con pinceles o pastas o metales todas esas sensaciones cuanto antes, intento atrapar algo que me sugieren, más que una forma concreta.

Me pondré a pensar qué pigmentos en acuarela me ayudarían a conseguir esa tonalidad, para averiguar cómo sacar el color.

Modelaré la forma básica de las hojas tras haberlas pintado muchas veces, pensaré como el principio de ellas deben conectarse con el metal para a su vez conectarse con la rama principal, pensaré, planearé, dibujaré, averiguaré a qué árbol pertenecen y cuando terminé de hacer todo eso, te lo enseñaré. Palabrita.

En cuanto a tu verano deseo que te sientas bien, poco a poco en calma, caminando por el bosque en silencio, atenta al sonido de las ramas que pisas y al olor de las jaras y los pinos.

Quisiera que siempre estuvieras en calma, que tocaras cosas suaves, solo quiero que estés bien, que tengas ratos de paz. Que el aire te llegue profundo  a los pulmones y te deje de apretar eso en el pecho.

Como yo cuando encontré esas hojas, caminando a los pies de la Pedriza.

Deseo lo mismo para ti que para mí.

Y un poco de esto