BIEN y bonito.

He pensado muchas veces que no hacía las cosas, así en general, cosas de todo tipo, bien.
Pues por primera vez tengo la impresión de haber hecho una cosa BIEN, aun con peros, con mejoras, aun con sus cosas. Está BIEN.
Y por qué? Porque ha habido un inicio, un nudo y un desenlace. Un proceso, una investigación, un bajar a bucear en la idea y luego sobrevolar desde el espacio su forma y fondo.
Un quererlo y despreciarlo. Y luego volver a decir vale, venga, bien.
He trabajado y concluido.
He aprendido un método y he hecho caso, he seguido los pasos. Y ha merecido la pena hacer caso.
Lo mejor de la enseñanza de este año es que la he integrado en mi modo de abordar las ideas que aparecen por sorpresa, sin nada en la nevera para darles de cenar, y las que viven a pensión completa, pero no terminan de independizarse.
Todo este proceso digerido, me ha hecho un ser creativo supervitaminado.
Es mi alter ego de señora que hace cosas.
Somos muchas señoras haciendo cosas he de decir. Una guerrilla underground.
Esas enseñanzas, acompañamiento y sacudidas son por cortesía a Karishma y han prosperado con la compañía de otras 6 personas pacientes y talentosas, dispuestas a aportar la palabra adecuada en el momento oportuno. Hemos formado un grupo bonito.
El sábado, con una exposición, acabamos un año de exploración tras acabar el curso State of Play de Karishma Chunagui. https://lecoledepapier.com/state-of-play/
Nos despedimos y no. Suerte a los próximos.
Vinieron personas queridas y admiradas, me sentí acompañada. Y eso fue bien bien bonito también. Me cuesta mucho enseñar mi trabajo.Y ni te cuento lo que me cuesta si encima no es “nada”, no se cuelga, no se pone, ¿qué es?
Y ahora me voy a embarcar en otra aventura creativa, ya contaré a quién quiera seguir leyendo en próximas entregas.
