Lumbra

Ballenas, culpables

BALLENA BLANCA

Tenía que escribir este correo y anoche mientras me estaba quedando dormida en el sofá intenté empezar, solo pude escribir «comprar» y así se quedó la cosa, en borradores, como cuando en las pelis de misterios misteriosos el asesinado intenta escribir en una servilleta, suelo, brazo… el nombre del culpable y se queda a medias porque se termina de morir.

Esto me hace pensar que claro, en el fondo estos correos tienen la función de dar a conocer mi trabajo y en última o primera instancia vender…

Oh vender vender, que cosa más fea de decir. Qué poco elegante, nada de glamour, nada de elegancia. Hablar de dinero y todo eso es feísimo. Vamos que dejé una nota apuntando al culpable, indirecto, porque yo lo que quiero es vender, no comprar, me hago lio aún.

Escucho a muchos listos/as y en uno de esos podcast, en este caso «Un  humano por persona», escuché una conversación interesantísima (os dejo el enlace aquí).

Hablaban de generar contenido y ganar dinero con ello y ya de paso devolverle algo al mundo «haciendo el bien», esto son palabras mías claro.  Mi hacer el bien pasa por tratar de no poner a la gente más nerviosa de lo que ya está, trato de generar imágenes que a mi me gustan y a quién mira quizás también, y como tengo la firme creencia de que la armonía calma, pues me creo que soy una valeriana instagramiana. 

Ea.

Tras todo esto había escrito un texto esta mañana sobre Harari y las ballenas y su tamaño y su traquilidad porque se saben poderosas… para teorizar en por qué me interesan tanto, más allá de porque me gustan y punto.

Solo la idea de ver una ballena en vivo y en directo, me causa emoción, de quedarme sin aire, de emocionarme hasta quedarme hueca, para sentir el eco por dentro de una sensación inexplicable, el día que logre ver una lo mismo me muero del susto y a la mierda con las expectativas. Y sin poder escribir en ninguna parte me mató el síndrome de Stendhal

El caso es que estoy haciendo muchas piezas con ballenas y trozos de ellas. Y son bonitas. Algunas son para poner en el cuerpo y algunas sobre tu mesilla o en una planta… ya verás ya verás.

Puedes comprarlas. Tenerlas. Quererlas.

Las que mandé el sábado pasado están en la vitrina, las disponibles y las que no lo están.

Un abrazo y gracias por ver y leer.

Si estos correos míos te generan nerviosismo date de baja, pero si por el contrario mis desvaríos o mis piezas y fotos te agradan, te hacen bien, no dudes en compartirlo con el resto de personas a las que les podría suceder lo mismo.

Andrea & los listos/as